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A 24 AÑOS DE LA DESCENTRALIZACIÓN EL FRACASO DE LOS PLANES DE PAPEL

Escribe Héctor Minguilo A 24 años de la puesta en vigencia de la Ley de Bases de la Descentralización N° 27783 (julio de 2002) y de la Ley Orgánica de los Gobiernos Regionales N° 27867 (noviembre de 2002), las estadísticas estatales nos devuelven una fuerte realidad y una bofetada: Loreto ocupa el primer lugar en desnutrición crónica en niños menores de cinco años, el segundo en anemia y el último lugar en calidad educativa de manera sostenida desde el 2007 hasta el 2025. Además, actualmente no producimos ni los alimentos mínimos para nuestro propio consumo familiar.

Estos indicadores demuestran que en nuestra región no se ha cumplido ninguno de los objetivos que ambas leyes trazaron para el desarrollo regional y del país. Ante este panorama, considero que la clase dirigente de Loreto tiene la obligación moral de iniciar un proceso de profunda reflexión y análisis. Y de sus resultados deben nacer propuestas reales para generar un quiebre definitivo en la actual situación socioeconómica que golpea a las grandes mayorías de la sociedad loretana.

El artículo 3 de la Ley de Descentralización señala textualmente: “La descentralización tiene como finalidad el desarrollo integral, armónico y sostenible del país, mediante la separación de competencias y funciones y el equilibrado ejercicio del poder por los tres niveles de gobierno en beneficio de la población”.

Frente a esto, cabe preguntarnos: ¿Se podría hablar de desarrollo integral, armónico y sostenible cuando tenemos nuestros ríos contaminados?
Es evidente que en Loreto este artículo es letra muerta. El caso más alarmante y reciente es el envenenamiento de nuestras aguas por el mercurio utilizado en la minería para obtener el oro aluvial. Lo indignante es que el Gobierno Nacional no respeta las normativas emitidas en defensa de nuestro territorio. Ocurre con la cuenca del río Nanay, protegida mediante la Ordenanza Regional N° 006-2003-CR/RL y con el río Marañón, cuyo reconocimiento como sujeto de derechos se logró mediante el fallo judicial N° 0010-2022-0-1901-JM-CI-01 (Iquitos, 29 de agosto de 2024).

El Ejecutivo central ha tenido la osadía de convocar a licitaciones públicas para otorgar licencias de explotación de oro aluvial en el Nanay, a pesar de existir un decreto que prohíbe toda solicitud de concesiones mineras hasta noviembre de 2026. Esta última restricción legal no fue un regalo político; se promulgó gracias a la organización y movilización convocada por el Comité de Defensa del Agua de Iquitos, respaldada valientemente por estudiantes de diferentes colegios de la provincia de Maynas, profesores, padres de familia y ciudadanos. Este intento de vulnerar el Nanay sintetiza perfectamente que en Loreto la ley no se aplica.
Por otro lado, el artículo 4 de la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales establece que su finalidad esencial es “fomentar el desarrollo regional integral sostenible, promoviendo la inversión pública y privada y el empleo, y garantizar el ejercicio pleno de los derechos y la igualdad de oportunidades de sus habitantes”.

Amigos lectores, ¿se cumplió con este artículo en Loreto? No. Los resultados están a la vista y son una cachetada para que despertemos. Esta situación tiene que cambiar, y el primer paso es aplicar verdaderamente nuestras leyes.
Durante las gestiones de Iván Vásquez Valera (Fuerza Loretana), se redactaron planes de desarrollo en 2008 y un plan agrario en 2009 que, en la práctica, solo sirvieron para justificar los gastos de consultorías de quienes los escribieron. Para la supuesta conectividad de Loreto con la capital, se invirtieron más de 100 millones de soles en los estudios de un tren que jamás sirvió a los intereses de nuestro pueblo. Asimismo, se abandonó lo planificado con el Eje de Integración e Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) Norte, que contemplaba la construcción del Puerto de Sinchi Cuy para vincular comercialmente al Perú con Brasil.

El "copia y pega" de los Planes de Desarrollo de Loreto continuó sin pena ni gloria en los gobiernos de Fernando Meléndez Celis (APP), Elisbán Ochoa Sosa (Mi Loreto) y, actualmente, con el médico gobernador René Chávez.
Resulta irónico leer la presentación del Plan de Desarrollo Concertado “Loreto al 2021” (aprobado por la Ordenanza Regional N° 014-2015-GRL-CR el 29 de octubre de 2015), que prometía: “convertir a Loreto al 2021 en una región amazónica líder, ordenada y competitiva, sustentada en una economía con crecimiento verde sostenido sobre la base del Ordenamiento Territorial, ecoturismo, forestería, los recursos hídricos y su producción diversificada...”.

Ninguno de estos planes se diseñó pisando la realidad de la Amazonía. Por eso fracasaron. Los indicadores de desarrollo no mienten: seguimos en la cola de los servicios de salud y educación, y a la vanguardia de la desnutrición y la anemia.

Es hora de que esta triste pero verídica realidad cambie. Es urgente que pensemos en nuestros niños, quienes representan el futuro de Loreto y del Perú.
Los planes de desarrollo del futuro se tienen que elaborar desde las bases, con la participación activa de las familias por cuencas y microcuencas, respetando las particularidades y potencialidades de cada zona. Debemos fusionar la agricultura de subsistencia con los aportes de una agricultura permanente y sostenible, proyectando un área de cinco hectáreas por familia con asistencia técnica constante basada en la innovación científica.

Además, es imperativo rescatar los conocimientos que los productores agrarios del Bajo Napo recibieron en su momento como semilleristas por parte de los profesionales del INIA Loreto. Es hora de orientar y acompañar a nuestros pueblos originarios en una transición justa y productiva: pasar de la mera recolección hacia una agricultura permanente, tecnificada y sostenible.

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